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Cáncer de cuello uterino: cinco mitos que deben erradicarse

Vacuna contra el papiloma humano reduce hasta en 70% probabilidades de contraer este mal
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Sin duda, marzo es un mes importante para las mujeres. Hace unas semanas se conmemoró a nivel mundial el Día de la Mujer y hoy martes 26 se busca generar conciencia en la prevención de una de las enfermedades más agresivas que las afecta: el cáncer de cuello uterino.

Cada año, en América Latina, Estados Unidos y Canadá más de 72,000 mujeres son diagnosticadas con este tipo de cáncer y también, cada año, 34,000 mueren. 

En el Perú, tan solo en el 2016, el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN) reportó 1,632 nuevos casos y constituye la segunda de muerte por cáncer en la mujer.

 

Para frenar a tiempo esta enfermedad, la prueba de Papanicolaou (PAP) es vital, ya que en un inicio no presenta síntomas, y es que, pese a su importancia hay muchos mitos que hacen que las mujeres eviten realizársela. 

Por ello, Ana Talavera, ginecóloga de SANNA Clínica San Borja, y Rúa-Fernández, oncólogo del Centro Oncológico ALIADA, nos ayudan a aclarar estas dudas:

 

1.    EL PAP duele: Falso. Cuando se toma de forma adecuada la muestra es indolora y solo produce mínimas molestias a la paciente.

 

2.    No es necesario hacerse el PAP: Falso. Este examen debe realizarse una vez al año, incluso si se ha recibido la vacuna contra el  Virus del Papiloma Humano. La primera toma de muestra debe ser de preferencia 1 a 3 años después de que empieza a tener relaciones sexuales. 

 

El PAP permite detectar lesiones precancerígenas en el cuello del útero, lo que previene llegar a estadio de cáncer y detener la enfermedad.

3.    Debo hacerme el PAP cuando esté mayor: Falso. Una vez iniciada la vida sexual activa, la prueba debe realizarse una vez al año. Por ejemplo, si la paciente empezó a sostener relaciones sexuales a los 14 años no debe esperar a los 18 para hacerse el PAP.

 

4.    Un examen ginecológico es lo mismo que el PAP: Falso. Aunque ambos exámenes son importantes, no son lo mismo. El Papanicolaou recoge células del cuello uterino para evaluarlas en un laboratorio de patología. 

 

En el examen ginecológico, se realiza un examen visual, un tacto vaginal y se revisa la consistencia del cérvix, útero y ovarios para evaluar masas.

5.    La vacuna contra el Papiloma me defiende al 100% del cáncer de cérvix. Falso. Una mujer ya vacunada reduce el riesgo de desarrollar cáncer de cuello uterino hasta en un 70%. Sin embargo, existe la posibilidad de que haya otros tipos que no son cubiertos por la vacuna, por lo cual toda mujer igualmente debería realizarse sus chequeos respectivos aun cuando haya sido vacunada de niña.

 

¿Cómo avanza la enfermedad?

 

El cáncer de Cuello Uterino se produce por la infección persistente o crónica por el virus del papiloma humano (VPH) que puede estar presente desde antes de los 21 años. Los serotipos 16 y 18 del VPH causan aproximadamente el 70% de los casos de cáncer de cérvix.

 

Dado a que este cáncer es asintomático, algunas de las formas más efectivas de prevención son: la vacuna contra el Papiloma Humano, el Papanicolaou, que debe realizarse una vez iniciada la vida sexual, la colposcopia, la biopsia de cérvix y exámenes que estudian la presencia del virus del papiloma humano (VPH).

 

“Si se presenta un sangrado anormal o irregular (entre periodos, después de un examen pélvico o de tener relaciones sexuales), dispareunia (dolor durante el coito), flujo abundante y mal olor; debes acercarte a tu ginecólogo ya que podrían ser síntomas de diversas enfermedades ginecológicas o de un estado avanzado de cáncer de Cuello Uterino y hay menos posibilidades de cura”, afirma Talavera.

 

Si se cuenta con la información necesaria se puede prevenir esta enfermedad y, en otros casos, los chequeos permiten tomar acciones inmediatas. 

 

Cuando la enfermedad se encuentra en estado metastásico se ofrece como tratamiento una intervención quirúrgica ya que garantiza altas tasas de cura. Si se detecta el cáncer en estado avanzado, se procede a quimio y radioterapia que complementen a la cirugía.

 

Fuente: Andina 

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